A primera vista NAS (Network Attached Storage) y SAN (Storage Area Network) pueden parecer idénticos, y de hecho el ‘servicio’ que prestan es prácticamente el mismo: no deja de ser un RAID conectado a la red lo que permite ser montado por diferentes servidores y del que podemos tener una política de mantenimiento y backups propia al dispositivo. Aunque la tecnología es diferente y los datos son ‘tratados’ de forma también distinta.

Estos dos esquemas muestran el montaje de una SAN y una NAS:


Las características de cada una de ellas se pueden resumir en los siguientes puntos:

  • NAS: la conexión es TCP/IP (Ethernet, FDDI, ATM), con lo que los protocolos de conexión posibles son NFS y CIFS principalmente, aunque también es posible que sean HTTP. Lo bueno es que cualquier máquina que se puede conectar a la LAN puede usar alguno de dichos protocolos y conectar al recurso compartido. Una NAS identifica los datos por archivo y transfiere metadatos (propietario del archivo, permisos, fecha de creación…) y muchos de los dispositivos gestionan ellos mismos la seguridad de estos recursos. Eso permite montar recursos visibles desde diferentes sistemas operativos. Los backups y mirrors (usando opciones como los snapshots de NetApp) se realizan sobre los ficheros, no los bloques, lo que ahorra tiempo, ancho de banda y espacio (el snapshot será del contenido, no del total del volumen).
  • SAN: la conexión se realiza mediante canal de fibra, con lo que sólo los servidores con SCSI Fibre Channel se podrá conectar a los recursos compartidos. La SAN gestiona volúmenes y transfiere los datos en bloques de disco raw, por lo que la seguridad de los datos se gestiona en los servidores que montan dichos recursos, con lo que un recurso depende del tipo de sistema operativo y un mismo volumen no suele poder ser gestionado por dos sistemas operativos distintos. Los backups y mirrors requieren una copia de bloque a bloque, aunque este bloque esté vacío (el gestor de la SAN no sabe el contenido del volumen, sólo ve bloques), por lo que el espacio para el mirror debe ser igual o mayor al volumen origen.

Por el hardware implicado, la tecnología SAN es más cara que la NAS, pues requiere de switches de Fibra y conexiones de fibra en cada servidor, mientras que para NAS basta con las conexiones de red (ahora de giga). Pero la fibra permite velocidades de transferencia de 4Gbits y por red por ahora sólo tenemos 1Gbit, por lo que por ahora una SAN, siendo más cara, da mayor velocidad.

Aunque algunos apuntan que mientras que la velocidad de las SAN ha ido aumentando pongamos el doble en cada versión, la velocidad de la tecnología de red ha aumentado a un factor mayor, así que en el futuro es posible que la tecnología NAS gane en rendimiento y prestaciones a la SAN… el tiempo dirá.